jue 2a. Ordinario año impar (Id=89) [col][ofre][pref][com][despcom]

Antífona de Entrada

Señor, yo confío en tu misericordia: alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Sal 65,4. Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi; psalmum dicat nómini tuo, Altíssime

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Ofreció sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo

Lectura de la carta a los Hebreos
7, 25-28; 8, 1-6

Hermanos: Jesús puede perpetuamente salvar a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder por ellos.
Tal es, en efecto, el sumo sacerdote que nos hacía falta: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos. El no tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer cada día sacrificios por sus propios pecados antes de ofrecerlos por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo. Y es que la ley constituye sumos sacerdotes
a hombres frágiles, pero la palabra del juramento, que es posterior a la ley, constituye sumo sacerdote al Hijo, a quien Dios hizo perfecto para siempre.
Esto es lo más importante de lo que estamos diciendo: que tenemos un sumo sacerdote que se sentó en los cielos a la derecha del trono de Dios, como ministro del santuario y de la verdadera tienda de la presencia levantada por el Señor, y no por un hombre.
Porque todo sumo sacerdote es constituido para ofrecer dones y sacrificios; por eso era necesario que también Jesús tuviera algo que ofrecer. Pero si Jesús continuara sobre la tierra, no sería ni siquiera sacerdote, porque ya existen sacerdotes para ofrecer los dones según la ley. Estos sacerdotes celebran un culto que es sólo una imagen, una sombra de las realidades celestes, según la advertencia divina hecha a Moisés cuando se disponía a construir la tienda de la presencia: Mira -le dijo- hazlo todo conforme al modelo que se te mostró en la montaña.
Pero
ahora, Jesús ha recibido un ministerio tanto más elevado cuanto que es mediador de una alianza superior y fundada en promesas mejores.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 39, 7-8a.8b-9.10.17

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce venio, Domine, ut faciam volumtatem tuam.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero hiciste que te escuchara; no pides holocaustos ni víctimas, entonces yo digo: "Aquí estoy".
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce venio, Domine, ut faciam volumtatem tuam.

Para hacer lo que está escrito en el libro acerca de mí. Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu ley en mi interior.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce venio, Domine, ut faciam volumtatem tuam.

He proclamado tu fidelidad en la gran asamblea; tú sabes, Señor, que no me he callado.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce venio, Domine, ut faciam volumtatem tuam.

Pero que se alegren y se regocijen contigo todos los que te buscan; que los que anhelan tu salvación repitan: "¡Qué grande es el Señor!"
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Ecce venio, Domine, ut faciam volumtatem tuam.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Alleluia. Salvator noster Iesus Christus dstruxit mortem, et illuminavit vitam per Evangelium. Alleluia
Aleluya.

Evangelio

Los espíritus impuros gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios", pero Jesús les prohibía que lo diesen a conocer

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 7-12

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago y lo siguió una gran
muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania y de la región de Tiro y Sidón acudió a él una gran multitud, al enterarse de lo que hacía.
Como había mucha gente, encargó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que no lo estrujaran.
Pues había sanado a muchos y, quienes padecían dolencias se le echaban encima para tocarlo. Los
espíritus impuros, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:
"Tú eres el Hijo de Dios".
Pero él les prohibía enérgicamente que lo descubrieran.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Al celebrar tus misterios con culto reverente, te rogamos, Señor, que los dones ofrecidos para glorificarte nos obtengan de ti la salvación.
Por Jesucristo
, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La gloria de Dios es el hombre viviente

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Tú eres el Dios vivo y verdadero; el universo está lleno de tu presencia, pero sobre todo has dejado la huella de tu gloria en el hombre, creado a tu imagen.
Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación y le das tu Espíritu para que sea artífice de justicia y de paz, en Cristo, el hombre nuevo.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con alegría el himno de tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
Sal, 22,5. Parásti in conspectu meo mensam, et calix meus inébrians quam praeclarus est/ o bien/ Nos cognovimus et credídimus caritati, quam Deus habet in nobis

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, alcanzar un día la salvación eterna, cuyas primicias nos has entregado en estos sacramentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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